CUENTO DEL "EQEQO"
(Tradición
oral recopilada por Victor Ochoa)
Antiguamente, muchos
milenios atrás, había un Aymara cuyo nombre era Iqiqu.
Era fornido, de estatura baja, humilde, bondadoso, ca-ritativo y sonriente.
Iqiqu fue Un hombre
bueno que buscaba una vida armoniosa entre los hombres, y por dondequiera
que andaba predicaba las buenas costumbres. Donde había problemas
y llantos llevaba la solución, la consolación y la alegría.
Un día,
por sus cualidades maravillosas, recibió poder de Apu Qullana
Awki (Dios Padre Divino) que moraba en las alturas sagradas de Khunu
Qullu (Montaña Nevada). Con este poder, Iqiqu había lo-grado
realizar grandes hazañas. Dicen que manejaba grandes piedras,
secaba el agua, trasladaba rocas y montañas solamente con hondas
y su voz. Todo le obedecía; por eso le gente le seguía
de cerca.
Iqiqu tenia una
honda y una ch'uspa (bolsa). Así caminaba por las montañas,
cerros, pampas y por las riberas del Lago. Al que lloraba le consolaba
y hacía reír; al que no tenia productos se los proporcionaba;
a los que querían casarse los juntaba para formar su hogar.
Un día vino
el Awqa (ser maligno) con su gente sanguinaria. Su as-pecto era de un
hombre barbudo, de tez blanca y con genio muy malo. Awqa se portó
muy cruel. Atemorizaba a los Aymaras y persiguió a Iqiqu. A los
que le seguían los desbandó, a otros los asesinó
feroz-mente y a algunos los obligó para que no le apoyen.
Cierta vez Iqiqu
llegó a un ayllu donde Awqa también había instalado
su posada para seguir persiguiendo a Iqiqu. Mientras este iba promoviendo
diferentes formas de ayuda mutua, Awqa y su gente malvada, lo rodearon
y capturaron. Lo torturaron y despedazaron el cuerpo de Iqiqu.
La cabeza, los brazos, las piernas y otras partes del cuerpo fueron
desparramados por todas partes del altiplano y en las cordilleras, a
fin de que no vuelva a formarse el cuerpo, porque tuvieron miedo al
poder que tenia Iqiqu.
Nuestros abuelos
dicen que cada una de las partes del cuerpo de Iqiqu esta tomando forma
y ha empezado a revivir. Otros dicen que cada parte del cuerpo se ha
levantado y está en camino hacia Wiñay Marka (Ciudad Eterna).
Un día no muy lejano, indudablemente, llegaran a Wiñay
Marka. Se juntarán y Iqiqu tomará una fuerza sobrenatural
que reunirá y llevará adelante a su pueblo.
Renacerá
la nación Aymara y tendrá mucho poder en el Universo.
Victor Ochoa Villanueva
Aymara del lado
peruano (Illiqa, Puno, 1947). Tiene el titulo de norma-lista. Ha ejercido
como profesor rural en varias escuelas del departamento de Puno y también
como teleprofesor radiofónico en el Instituto Nacional de Telecomunicación
de Puno y como coordinador de un programa de edu-cación de adultos
en la especialidad de educación bilingue. En 1974 ingresó
en el Instituto de Estudios Aymaras (IDEA) de Chucuito, donde el y su
esposa, Brindis Mamani, han dirigido los cursos de Aymara. Ha sido también
el principal escritor Aymara en la serie popular paralela Boletín
ocasional (en castellano) y Aymar yatiyawi (en Aymara) publicada por
el mismo Instituto. En ella ha sido el autor de unos 50 títulos
en que se describen aspectos variados de la vida Aymara contemporánea
en Illiqa y otras partes de la región puneña. Ha contado
para ello con el apoyo de otros Aymaras selec-cionados de las principales
regiones y sobre todo con los conocimientos de su abuelo, yatiri o «maestro»
(sacerdote y especialista ritual) en su comunidad.
Fuente:
Raíces de América: El Mundo Aymara
Compilación de Xavier Albó
UNESCO-ALIANZA AMERICA 1988