Por las orillas del Lago Titicaca, existe una leyenda que dice
que la creación del mundo duró muchos siglos y, durante este
tiempo, Apu Qullana Awki creó el Universo: la tierra, el
cielo, los mares, ríos, lagos, animales, las plantas, la gente,
las estrellas, etc. Cuando terminó de crear el mundo Qullana
Awki se fue a vivir a una de las montañas más grandes
del altiplano, que se ubica cerca del lago; pero dejó un mandamiento
para la gente.
En aquellos tiempos, todo lo que hoy ocupa el lago Titicaca era un paraíso
llamado Wiñay Marka (Ciudad Eterna), donde no había
odio, envidia, ni riñas entre los hombres. Era un valle hermoso.
Lo único que tenía que cumplir la gente era el mandamiento
del Apu, que era no subir ni escalar la montaña sagrada,
donde moraba el Apu, y que se identificaba por las llamas quo ardían
en la cima de aquella montaña.
Sin embargo, un día la gente, instados por el Awqa (ser
maléfico) escalaron la montaña que protegía a todo
el Valle Sagrado. El Awqa hizo creer a la gente que, llegando a
la cima de aquella montaña, iban a convertirse en seres superiores,
tan igual y aún más que el Apu Oullana Awki.
Entonces por esta desobediencia Apu hizo salir de las cuevas
muchos pumas que devoraron a la gente. Todo fue una carnicería que
hizo correr lagunas de sangre.
Ante esta situación, el padre Sol lloró inconsolablemente
durante cuarenta días y cuarenta noches; las lágrimas del
Sol habían formado una inmensa laguna, que ahogó a todos
los pumas que han matado a la gente.
De esta destrucción se salvó poca gente, que dijeron:
Qaqa titinakawa (son pumas grises). Así nació el lago
y su nombre.
(Recogida en la isla Jisk'ata, Puno.)
Victor Ochoa Villanueva
Aymara del lado peruano (Illiqa, Puno, 1947). Tiene el titulo
de norma-lista. Ha ejercido como profesor rural en varias escuelas del
departamento de Puno y también como teleprofesor radiofónico
en el Instituto Nacional de Telecomunicación de Puno y como coordinador
de un programa de edu-cación de adultos en la especialidad de
educación bilingue. En 1974 ingresó en el Instituto de
Estudios Aymaras (IDEA) de Chucuito, donde el y su esposa, Brindis Mamani,
han dirigido los cursos de Aymara. Ha sido también el principal
escritor Aymara en la serie popular paralela Boletín ocasional
(en castellano) y Aymar yatiyawi (en Aymara) publicada por el mismo
Instituto. En ella ha sido el autor de unos 50 títulos en que
se describen aspectos variados de la vida Aymara contemporánea
en Illiqa y otras partes de la región puneña. Ha contado
para ello con el apoyo de otros Aymaras selec-cionados de las principales
regiones y sobre todo con los conocimientos de su abuelo, yatiri o «maestro»
(sacerdote y especialista ritual) en su comunidad.
Fuente:
Raíces de América: El Mundo Aymara
Compilación de Xavier Albó
UNESCO-ALIANZA AMERICA 1988