Testimonio de Alejandra Rojas
Mi nombre es Alejandra Rojas, casada con 9 hijos, natural de Huambalpa
anexo Huanquisa, en el Departamento de Ayacucho
Una tarde, que no recuerdo muy bien la fecha, ha sido creo que en 1982,
a las 5 de la tarde ingresaron a mi comunidad aproximadamente 400 personas,
hasta esa fecha nosotros de la toda la comunidad no sabíamos como
reventaba una bomba, bala; entonces ingresaron esas 400 personas, toditas
vinieron de frente a la comunidad. Me di cuenta porque les vi que venían
esa cantidad de gente que nunca había visto y a mi vecina le dije:
vecina mira viene esa gente que será? Y la vecina me dijo, ¨
mamacita, he escuchado comentarios que sendero iban a ingresar a huanquisa
para convertirlo en ceniza a todos¨ deben ser ellos, me fui rápidamente
hacia el río a traer agua y regresé rápidamente, me
cargue a mi hijita pequeña y agarrando a la otra pequeñita
a los otritos les deje con su abuelita, igual mi vecina agarró a
su hijita y salimos como en un sueño, cuando iba un poco arriba
llegaron rápidamente y empezaron a sonar bombas y uno de ellos nos
lanzaron una bomba pasó encima nuestro y se cayó un fierrito
y mi hijito se soltó de mi mano para recoger y era el mango de una
máquina de afeitar, luego empezamos a escapar hacia arriba, y ellos
se dieron cuenta y nos miraron; Seguimos corriendo hacia el monte (la parte
del cerro en nuestra comunidad tiene bastante vegetación), en el
monte nos ocultamos y seguimos escuchando las explosiones de bomba y bala.
Llegó la noche, empezó una tormenta de lluvia y viento, pero
las bombas continuaban, las casas ardían en llamas, los perros aullaban
y nosotras en el monte asustados en medio de la lluvia, no podíamos
regresar con el temor de que nos estaban esperando. Amanecimos en el mismo
lugar, ya cuando aclaró nos asomamos para ver en que situación
estaba nuestra comunidad, vi a una señora estirada en el suelo con
una chompa rosada, estaba muerta, en el otro lado un señor con pantalón
negro y camisa blanca estirado en el suelo, así vimos una cantidad
de cadáveres en el suelo, algunos boca arriba y otros boca abajo,
los que escapamos no pudimos regresar, ya juntándonos, los
que habíamos escapado ingresamos al pueblo que yacía completamente
solitario, las casas quemadas, con agujeros en la pared, una vecina estaba
escapando pero se le ocurrió regresar diciendo que ¨voy a sacar
mi platita¨, a ella también la mataron. En ese momento no sabíamos
que hacer, no podíamos quedarnos con el temor de que regresarían.
En ese momento, así como estaba vestida con la ropa encima, al
igual que mis pequeñitos escapamos a Vilcashuaman, pero nos dimos
con la sorpresa de que nos habíamos alojado en la casa de uno de
los mas altos dirigentes de Sendero en Vilcas, sus vecinas nos dijeron
que ahora en la tarde van a regresar y si les encuentran aquí les
pueden matar. En ese momento salimos del lugar rumbo a Huamanga, junto
a mi compadre, y mi tía, tal como estabamos, dejamos todo, conversamos,
"vamonos a Lima, allí están nuestros hijos, así no
podemos vivir aquí". De esa manera venimos a Lima, sin nada, sin
dinero, venimos paradas en el ómnibus porque no teníamos
plata para pagar un asiento. Llegamos a Lima a la casa de mi hermana, ella
estaba en Lima hace muchos años, también mis hijos los mayores
estaban en Lima uno de 15 años y el otro de 16. Mi hermana tiene
un puesto en el mercado de Ciudad de Dios, me dijo que allí sobra
comida, puedes traer para tus hijos y así fue. En el trayecto hay
una iglesia y entré a la misa, luego de terminar la misa el
padre me conversó, me preguntó de donde era, él sabía
hablar quechua, yo no sabía hablar castellano y así me preguntó
de donde era, le dije que era de Ayacucho, cuantos hijos tienes?, también
le avisé y me dijo pobrecita; también una señora vino
de Ayacucho, luego me dijo que fuera el sábado a la parroquia, porque
estamos armando un grupo de señoras que vinieron de Ayacucho en
similar situación de ti. Así todos los sábados íbamos
a misa. Allí nos juntaron para formar el grupo la señorita
Angela, empezaron a ayudarnos con frazadas, arroz, fideos, nos hacían
jugar para olvidar lo que nos ha sucedido. Luego nos empezaron a enseñar
otras actividades, así formamos el grupo y pusimos el nombre de
SAGRADO CORAZON DE JESUS (la parroquia se llama así), que ahora
continua, aprendí a hacer arpilleras y ahora es un apoyo para el
sustento de nuestro hogar, nos ayuda para pagar el agua, nuestra casita
hicimos con un préstamo del Banco de Materiales y tenemos que pagar
mensual. Mi Esposo trabaja en carpintería, pero a veces tiene trabajo
y a veces no. Y el ingreso por lo que bordo me ayuda mucho, yo vine de
la sierra lo que nunca en mi vida sabía hacer este tipo de trabajo,
solo sabía de la chacra, la cocina pero a mi manera, ahora si obligado
aprendí hacer este tipo de trabajo para sobrevivir. En mi casa me
ayuda a coser mi hija y todo lo hago yo, el resto no quieren hacer.
Cuando empezamos tuvimos problemas con los materiales, no teníamos
dinero para comprar, la parroquia alquiló un local pequeño
donde nos reuníamos. Cuando empecé a coser arpillera ha sido
muy difícil, no tenía práctica y cuando entregaba
la encargada del control de calidad me rechazaba y me ordenaba a descoser,
cocía de la mejor forma pero siempre salía mal, me hacía
desatar, ya tenía miedo de entregar mi producto, así me capacité
y ahora aprendí la forma de coser y ya no tengo rechazos. Ahora
solo trabajo para KUYANAKUY y no para otros. Cuando ingresamos a CIAP ha
mejorado nuestras ventas y nuestros ingresos para nuestros hogares.
FIN